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Reflexiones desde la Cumbre Legado Cooperativo

  • Foto del escritor: Rodrigo Lombana
    Rodrigo Lombana
  • 13 nov
  • 2 Min. de lectura
Cumbre Legado Cooperativo

Tuvimos la oportunidad de asistir a la Cumbre Legado Cooperativo, un espacio impulsado por la Caja Popular Florencio Rosas de Querétaro que reunió a instituciones clave del movimiento cooperativo nacional para reflexionar sobre su presente y su futuro. Eventos como este nos recuerdan que el cooperativismo no solo se construye en los estatutos o en los balances, sino en el encuentro, el diálogo y la posibilidad de imaginar juntos el país que queremos cooperar.


Entre las ponencias, destacó la conversación moderada por Carlos Romero, Director General de Caja Popular Florencio Rosas, con la participación de Yadira Medina Gil, Directora General de CONCAMEX, y Alfonso García Moreno, su Presidente. Escucharlos hablar sobre el futuro de las SOCAPS y los retos que representan las nuevas generaciones —millennials y centennials— fue inspirador.


Su mensaje fue claro: si queremos que el cooperativismo siga creciendo, debemos aprender a hablar el lenguaje de las juventudes, adaptarnos a sus valores y ofrecer servicios acordes a sus realidades.

La cooperación entre cooperativas, coincidieron, no solo es deseable: es el camino que nos fortalece a todas. También fue profundamente enriquecedora la exposición de Arturo Alvarado Hierro, Rector de la Universidad Mondragón México (UMx), quien nos recordó que el colectivo está —y debe estar siempre— por encima del individuo. Su visión sobre el liderazgo cooperativo dejó huella: un liderazgo que se adapta, que cambia y que predica con el ejemplo.


En la sesión de preguntas compartió dos ideas que sintetizan el espíritu del modelo Mondragón:


  • Los puestos directivos no se eligen por candidatura individual, sino por nominación colectiva.


  • Los salarios mantienen una proporción máxima de 6 a 1, porque la diferencia entre quien más y quien menos gana nunca debe romper el tejido común.


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Ambas ideas resuenan profundamente con lo que creemos en La Coopera: que la creatividad, la economía y la colaboración pueden coexistir de manera justa, humana y solidaria.


Nos quedamos con muchas ganas de escuchar también a Luis Miguel Espinosa, de la Cooperativa Pascual, pero será en otra oportunidad.


Gracias a la Caja Popular Florencio Rosas por abrir estos espacios que fortalecen el diálogo entre generaciones y organizaciones cooperativas. Desde La Coopera seguimos convencidos de que el futuro del movimiento se teje entre todas, compartiendo experiencias, saberes y propósito.

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